Un AR-15 en la esquina
Un chico de catorce años con un fusil en Colón, un pozo con una pala al lado en Tres Ombúes y un decreto que declaró libre casi todo lo que compone un arma. La cadena completa, desde la esquina hasta el que nunca aparece.
La noche del martes 28 de julio de 2026, a las 22:40, alguien llamó a la policía para avisar que estaban tirando en Cornelio Guerra. Cuando llegaron a la esquina con Isolica, varias personas corrían. Los policías corrieron atrás y alcanzaron a uno. Tenía catorce años y llevaba encima un AR-15, dos cargadores, catorce cartuchos y un teléfono celular.[1]
El comunicado del Ministerio del Interior ubica el hecho "en el barrio de Colón". El Observador lo ubica "en la zona de Lezica".[2] Es la misma esquina. Ninguno de los dos explica de dónde saca el nombre.
La Fiscalía de Adolescentes de 3.º Turno dispuso que lo viera un médico, que lo internaran en el Instituto Nacional de Inclusión Social Adolescente y que después lo llevaran a declarar, y mandó el arma a Policía Científica para una pericia balística.
En las cuatro fotos que el Ministerio publicó junto al comunicado, el fusil está sobre una mesa de oficina, con armarios azules al fondo. Los catorce cartuchos aparecen parados en fila delante del cañón, como en una vidriera. Los dos cargadores están unidos entre sí con cinta adhesiva, uno invertido respecto del otro, que es la forma de tener el segundo listo sin buscarlo en el bolsillo.
El comunicado no dice el calibre. No dice si el arma tenía número de serie. No dice qué pasó con los demás que corrían esa noche.
Un arma que se arma
El Ministerio lo llamó "rifle de asalto AR-15". En el mundo de las armas, un fusil de asalto es el que puede disparar en ráfaga, y el AR-15 que se vende a civiles tira de a un tiro por cada vez que se aprieta el gatillo; nadie informó si este estaba modificado. Lo que sí existe es una categoría uruguaya, escrita en un decreto: el que reglamenta la ley de armas prohíbe a los civiles "armas largas tipo rifles o fusiles, de fuego central, de sistema automático y/o semiautomático en plataformas militares, definidos como de asalto, de cualquier marca o calibre", y las declara "de uso exclusivo de la Policía Nacional, Ejército Nacional, Armada Nacional y Fuerza Aérea Uruguaya".[3] Un semiautomático en plataforma militar es de asalto porque un decreto uruguayo lo definió así en diciembre de 2020.
Un civil sí puede tener un rifle semiautomático de fuego central. Lo que el decreto le pone es un techo de munición: cinco cartuchos por cargador extraíble. Los cargadores habituales de un AR-15 llevan veinte o treinta.
Y es un arma que se arma. En las fotos oficiales se ven el guardamanos ranurado para colgarle accesorios, la culata que corre sobre un tubo, la empuñadura delantera y el riel con la mira montada. El propio decreto la trata como un conjunto de piezas: en vez de nombrar el arma entera, enumera por separado el cañón, el cajón de mecanismo, el armazón y las partes del mecanismo de disparo.
El artículo 1.º del Decreto 345/020 no arranca prohibiendo. Arranca al revés: "Se consideran de libre importación y comercialización todos los materiales, repuestos y partes, relacionados con las armas de fuego, salvo los indicados a continuación".[4] Lo que sigue son siete literales. La redacción original controlaba, además, las partes y componentes de un arma, en bloque; siete meses después, el Decreto 229/021 borró esa frase y declaró libre cualquier otro componente, parte, repuesto o accesorio.[5] Las dos normas llevan firma: Luis Lacalle Pou en ambas, Jorge Larrañaga y después Luis Alberto Heber por el Ministerio del Interior, Javier García por el de Defensa Nacional.
De esa arma, entonces, el Estado controlaba el cañón, el armazón y los dos cargadores pegados con cinta. El guardamanos, la culata, la empuñadura, el riel y la mira se compran sin trámite.
No era el único fusil dando vueltas. En los veinte meses anteriores hubo al menos otros tres operativos con arma larga en Montevideo y alrededores: un subfusil en Ciudad del Plata, un AR-15 en Tres Ombúes, un fusil calibre 5.56 desmontado en el predio de al lado. Dos de esos tres, más el del chico de catorce, los trabajó la misma unidad: la de Investigaciones de la Zona Operacional IV, que cubre el oeste de Montevideo.[6] Y en mayo de 2026, Inteligencia Policial allanó en cinco departamentos a "un presunto armero ilegal" que compraba, vendía y reparaba armas para bandas criminales: 137 armas, 57.113 municiones y "una significativa cantidad de partes de armas y municiones".[7] Un armero que repara para el mercado ilegal necesita repuestos, y desde 2021 los repuestos se compran sin trámite. Entre una cosa y la otra hay una secuencia, no una causa demostrada: el Estado sacó del control el insumo y después salió a perseguir a quien lo usaba.
Tierra removida
El 13 de junio de 2025, dos días después de sacarles el AR-15 a los tres hombres de Tres Ombúes, la policía volvió al barrio. Con permiso del dueño revisaron el baldío por donde se les había escapado uno esa noche, y caminando el fondo vieron "un área de tierra removida junto a una pala". Debajo había una tarrina enterrada, y después aparecieron dos más: un fusil, cuatro pistolas Glock, 783 cartuchos y 22 kilos de cocaína.[8] Una de las Glock estaba requerida por hurto en Montevideo desde doce días antes.
Alguien recibe el cargamento cuando baja de la avioneta, alguien consigue el galpón o el fondo con tierra blanda, alguien lo cuida durante meses y alguien cobra por todo eso. Es un servicio, y por eso la fórmula de que Uruguay pasó de país de tránsito a país de acopio se queda corta. Los 2.000 kilos que aparecieron en Punta Espinillo en agosto de 2025 entraron al país en avioneta desde el norte, estuvieron guardados primero en un establecimiento de Playa Pascual y recién después los llevaron a la costa para preparar el envío.[9] Meses de custodia sobre mercadería ajena que vale, puesta en Europa, decenas de millones de dólares.
Un depósito así necesita gente disponible y armada, y necesita que esa gente no se quede con nada. Es un mercado de trabajo sin contrato y sin tribunal donde reclamar, y el único antecedente laboral que sirve es la fama de cumplir.
En noviembre de 2024, la Brigada Antidrogas allanó una casa en Ciudad del Plata y encontró 732 kilos de cocaína, seis armas incluido un subfusil, cargadores, miras telescópicas y un chaleco antibalas, parte en el placard del dormitorio. La casa era de un matrimonio de policías. Ella era operadora penitenciaria y se había hecho madrina de religión de un preso; cuando él salió, "comenzó a pagarle a ella y a su pareja […] para almacenar droga y armas en su casa".[10]
Guardar es un trabajo y se cobra, y entre los que cobran hay policías. Anastazije Martincic, un croata que movió toneladas por el puerto de Montevideo y pasó diez años preso acá, lo dijo de los mandos medios del Estado: "donde es menos dinero, a veces es droga".[11] La justicia ya trata el acopio como un rubro propio: en la Operación Faro la condena fue de siete años por tráfico "en la modalidad de depósito".[12] Guardar, con nombre de delito.
Mil dólares por kilo
A Martincic lo agarraron con 2.174 kilos de cocaína adentro de un yate, y cuando salió le contó a un periodista cómo funcionaba el negocio del que había formado parte. De las bandas locales desconfiaba, porque "son capaces de robártelas". Prefería otra cosa: "Yo prefiero dársela a una abuela que me la guarde en un depósito, que sé que no me va a robar, y luego voy y le pago una buena plata".
El reverso de esa confianza también lo contó. En la guerra interna de la organización a la que pertenecía murieron unas doscientas personas, una de ellas en Uruguay: un pibe de veinticuatro años. "Mandaron al sicario y lo liquidaron porque se quedó con un vuelto".
También puso precios. Lo más caro del negocio, explicó, no es la droga sino moverla: si comprás una tonelada en Colombia a seis mil dólares el kilo, "cuando pasa por el puerto de Montevideo tenés que pagar un millón más". Mil dólares por kilo, y otra vez lo mismo en cada puerto que la carga atraviesa.
Los datos de Naciones Unidas dan la escala de ese tramo.[13]
Entre el origen y el puerto de salida hay unos seis mil dólares de diferencia por kilo, y la tarifa que describe Martincic entra cómoda ahí adentro. Del otro lado del Atlántico, el mismo kilo cuesta cinco veces lo que costaba saliendo de Montevideo.
A las bandas locales que ponen la mano de obra, contó Martincic, "se les paga con cocaína". Esa cocaína hay que venderla en algún lado, y el lado son las esquinas, que se disputan a tiros. Antes de venderla se corta: en España la cocaína pasa de 71,5 % de pureza en el mercado mayorista a 33,5 % en el minorista, y el patrón se repite año tras año.[14] Cortarla a la mitad duplica lo que hay para vender.
Medido en euros de 2022 para descontar la inflación, el gramo en la calle costaba 183,0 en 1990 y 79,3 en 2024; el mayorista siguió el mismo camino, de 105,8 a 40,8.[15] Treinta y cuatro años de política de drogas, un récord de incautaciones en Europa todos los años desde 2017, y el precio real cayó a menos de la mitad mientras la pureza subía.
De once a cero
El 18 de junio de 2026, el ministro del Interior, Carlos Negro, fue a una comisión de Diputados a explicar por qué el gobierno prepara un decreto nuevo. Del universo de armas incautadas a bandas y delincuentes, dijo, el 79 % tiene los signos de identificación borrados y no se puede rastrear; del 21 % que sí se puede, "el ochenta y pico por ciento, casi el 90 %, fueron adquiridas y registradas; por lo tanto, provienen del mercado legal".[16] Cerró la idea diciendo: "Esos son datos, cifras; no es relato, son datos duros". Unas líneas después, hablando del 79 % restante, admitió: "no tenemos cómo saberlo, porque sus signos de identificación fueron borrados. Pero nada nos indica que no podamos hacer una proyección". El mismo dato es duro y es una proyección en la misma comparecencia.
Borrar el número de serie no borra el rastro criminal, que vive en las marcas que el arma deja en las vainas y en los proyectiles; borra el rastro comercial, el nombre del que la compró. Corta la línea que va del arma al mostrador de una armería.
Y después está la munición. "De las municiones no tenemos ningún registro. Ese es el estado actual de la situación. Se venden las municiones como se venden caramelos." El ministro señaló un culpable con nombre y número: "si no tenemos evidencia en parte es responsabilidad del Decreto n.° 345 de 2020".
El decreto anterior, el 377/016, obligaba a todo importador de cartuchos y municiones a entregarle una muestra a Policía Científica, calibre por calibre, con una sanción concreta: sin muestra no se comercializa. Y mandaba a registro balístico toda arma que se comprara en armería, se vendiera entre particulares o se renovara.[17] En ese decreto la palabra "muestra" aparece once veces. En el que lo reemplazó, ninguna. El registro balístico quedó reducido a las armas cortas nuevas que se importen: las armas largas afuera, las usadas afuera, la compraventa entre particulares afuera.
Los tres que firmaron eso tienen nombre y están más arriba. Seis años después, el ministro de otro gobierno fue al Parlamento a decir que sin ese rastro no hay evidencia, mientras la discusión pública sigue siendo cuánto castigar al que aparece con el arma en la mano.
Al fusil de Cornelio Guerra lo mandaron a Policía Científica. Si tiene número, hay una chance de saber en qué armería empezó su vida. Si no lo tiene, entra en ese 79 % sobre el cual el Estado, por una decisión que tomó en diciembre de 2020, ya no puede hacer más que una proyección.
Libertad financiera
Ese mismo año pasó otra cosa, en otra ventanilla.
En enero de 2020, el Grupo de Acción Financiera de Latinoamérica publicó su evaluación de Uruguay y contó, entre las fortalezas del país contra el lavado de activos, la ley de inclusión financiera de 2014: la que limitaba el uso de efectivo desde los cuatro mil dólares y alcanzaba la compraventa de inmuebles y automóviles y el pago de todo tipo de servicio.[18] En abril, cuando el anteproyecto de la Ley de Urgente Consideración ya circulaba, CPA Ferrere, el estudio que asesora a las empresas, lo advirtió por escrito: "La derogación de las disposiciones puede afectar el combate al lavado de activos".[19]
El 9 de julio de 2020 la ley se promulgó. Su capítulo IV se llama Libertad Financiera y su artículo 224 deroga nueve artículos de aquella ley, entre ellos los que obligaban a pagar por medios electrónicos los inmuebles, los autos, los alquileres altos y hasta los impuestos.[20] El umbral del efectivo, además, cambió de signo: pagar en efectivo estaba prohibido desde unos cuatro mil dólares, y pasó a estar permitido hasta un tope que llega, por la vía más generosa, once veces más arriba.[21]
Cinco meses después se firmó el decreto de las armas. Siete meses más tarde, el que sacó las partes del control. Tres normas, dieciocho meses, un gobierno, y todas en la misma dirección: menos rastro. No tengo cómo probar que alguien las encargara. Lo que se puede leer en documentos públicos es que el organismo que evalúa a Uruguay contaba esas normas entre sus fortalezas en enero, y que en julio el Parlamento las derogó.
Los que nunca aparecen
Falta saber quién pone el dinero, y ahí lo documentado se vuelve delgado. Martincic lo describió así: en Uruguay hay "empresarios con mucho dinero decididos a invertir en esto", empresarios de todo tipo de rubro que "nunca aparecen". Él mismo, que movía toneladas, no sabía quiénes eran; la estructura está diseñada para eso: "Basta con tener plata y tener un intermediario para que sepan que no los vas a vender a ellos". Le preguntaron por políticos uruguayos y se rió antes de contestar: "este negocio no es posible si no hay políticos atrás". Es el testimonio de un narcotraficante condenado que habla desde un lugar no revelado, y no prueba nada sobre ningún empresario ni sobre ningún político en particular.
De cada cien reportes de operaciones sospechosas que recibe la Unidad de Información y Análisis Financiero, quince terminaban en un caso ante la Fiscalía; ahora termina uno.[22] En 2024 Uruguay condenó a 1.928 personas por delitos vinculados al tráfico de drogas y a 8 por lavado de activos, casi todas estas últimas por acuerdo con la Fiscalía, sin juicio.[23] Y en su informe de avances al GAFILAT, el país listó 1.983 allanamientos contra el narcotráfico ejecutados en 2025, 912 bocas de venta desarticuladas y, entre los logros institucionales, la creación de cinco cargos de analista para la unidad que estudia el dinero.[24] Mil novecientos ochenta y tres allanamientos de un lado; cinco analistas del otro.
Mientras tanto, el 32,2 % de los niños uruguayos menores de seis años vive en hogares por debajo de la línea de pobreza, contra un 17,3 % de la población general.[25] El que corría por Cornelio Guerra con el fusil nació alrededor de 2011, y a los catorce ya estaba en el único lugar de esta cadena donde el Estado llega rápido.
Sobre Sebastián Marset, el uruguayo más buscado del continente, Martincic reconoció que era inteligente y que pesaba en el negocio, pero que cuando lo vio dar la cara supo que "por grande que sea, no es de los más grandes". Y explicó: "los grandes no dan la cara. Nunca dan la cara".
El fusil está en Policía Científica, esperando una pericia cuyo resultado nadie publicó. El chico de catorce años está en INISA. El pibe de veinticuatro está en un cementerio. Los que pusieron la plata no figuran en ningún lado. Y la esquina de Cornelio Guerra e Isolica sigue ahí, y según a quién le preguntes queda en Colón o queda en Lezica.
Ministerio del Interior, "Policía de Montevideo detuvo a una persona armada con un rifle de asalto", publicado el 29 de julio de 2026. El lugar y la fecha del hecho constan en la bajada del comunicado, no en su cuerpo. La Fiscalía pidió además que declararan los policías actuantes y que se analizaran las imágenes de sus cámaras corporales. ↩︎
El Observador, "Adolescente de 14 años fue detenido con un rifle de asalto AR-15, dos cargadores y 14 balas: será internado en Inisa", 29 de julio de 2026, 11:31. ↩︎
Decreto 345/020, de 18 de diciembre de 2020, artículo 9. ↩︎
Decreto 345/020, artículo 1.º. Los siete literales controlados son piezas estructurales: los cañones, el armazón de la pistola, el cajón de mecanismo del rifle, las partes del mecanismo de disparo, el cargador según su capacidad, y de todas las miras posibles sólo las de visión térmica y nocturna. ↩︎
Decreto 229/021, de 16 de julio de 2021, artículo 1.º: "Sustitúyese el inciso tercero del artículo 1° del Decreto N° 345/020". El inciso original decía: "Son materiales controlados: las armas de fuego, sus partes y componentes, las municiones, los explosivos y los materiales relacionados indicados en los literales que anteceden". El vigente: "las armas de fuego, las municiones, los explosivos y únicamente los materiales relacionados indicados en los literales que anteceden, siendo de libre comercialización cualquier otro componente, parte o repuesto de un arma de fuego o accesorio que pueda ser acoplado a un arma de fuego". El texto original se consultó en la base de decretos originales de IMPO. ↩︎
En noviembre de 2024, en Ciudad del Plata, un subfusil entre seis armas, en un operativo de la Brigada Antidrogas; el 11 de junio de 2025, en Tres Ombúes, un AR-15 con cargador, tres pistolas nueve milímetros y 206 cartuchos; dos días después, en el predio de al lado, un fusil calibre 5.56 desmontado. Los dos de Tres Ombúes, por comunicados del Ministerio del Interior: "Tres hombres detenidos tras incautación de un fusil de asalto y tres pistolas en operativo en Tres Ombúes", 12 de junio de 2025, e "Incautan un fusil, cuatro pistolas calibre 9 mm, 783 cartuchos y 22 kilos de cocaína en el barrio Tres Ombúes", 13 de junio de 2025; el de Ciudad del Plata se conoció por la cobertura del caso judicial, citada más adelante. Son los que el Ministerio publicó; su sitio no permite listar los comunicados por tema, así que puede haber más. ↩︎
Ministerio del Interior, "Inteligencia Policial incautó más de 130 armas y 57.000 municiones en operativos simultáneos en 5 departamentos", 14 de mayo de 2026. Fueron dieciocho allanamientos tras detectar "maniobras ilícitas de compra, venta y reparación de armas para el mercado ilícito que abastecía a bandas criminales"; participaron también Policía Científica, Crimen Organizado, Interpol y el Servicio de Material y Armamento del Ejército. El comunicado no discrimina qué tipos de arma componen el total. ↩︎
Ministerio del Interior, "Incautan un fusil, cuatro pistolas calibre 9 mm, 783 cartuchos y 22 kilos de cocaína en el barrio Tres Ombúes", 13 de junio de 2025. El inventario completo: un fusil calibre 5.56 x 45 con dos cargadores, cuatro pistolas Glock, 783 cartuchos de cuatro calibres distintos y 22 ladrillos que el Ministerio cuantificó en 22 kilos de cocaína. Una de las Glock estaba "requerida por hurto desde el 1.° de junio de 2025 por la Seccional 19.ª de Montevideo". ↩︎
Caras y Caretas, "Acopio, lanchas rápidas y toneladas de cocaína cargadas en altamar: el auge del drop-off en Uruguay", 15 de agosto de 2025. ↩︎
El País, "Policías acopiaban centenas de kilos de droga en su casa: todo comenzó por un vínculo que se formó en la cárcel", 13 de julio de 2025. El allanamiento encontró además 74 kilos de marihuana, 23 cargadores y 253 cartuchos; parte estaba en un mueble que se usaba para prácticas umbandistas. El oficial pertenecía a la Unidad de Respuesta Policial de Montevideo, de la Zona IV, la misma jurisdicción de los operativos citados antes; no hay ningún elemento público que vincule las causas entre sí. ↩︎
Caras y Caretas, "Las revelaciones del croata que estuvo preso con Marset y su advertencia sobre la mafia albanesa", 16 de agosto de 2024, sobre una entrevista de Gabriel Pereyra difundida en Informativo Sarandí. Todas las citas de Martincic provienen de esa nota. ↩︎
Ministerio del Interior, "Decomisarán los bienes de los condenados tras incautación millonaria de cocaína". La investigación, según el comunicado, se enfocó en "una organización que desde Uruguay ofrecería logística para el acopio y posterior envío de droga vía marítima"; la condena fue por organización de actividades de narcotráfico en concurso con tráfico en la modalidad de depósito. ↩︎
UNODC, "Prices and purities of drugs, 2020-2024". El dato de Uruguay corresponde a 2020, el único año con precio mayorista reportado. Las valuaciones oficiales uruguayas no siempre caen en esos rangos: la Dirección Nacional de Aduanas informó que valuaba el kilo a "US$ 62.337 para la venta al por mayor en el mercado alemán", cuando UNODC ubica Alemania entre 38.837 y 45.588, y al valuar 1.474 kilos en 120 millones de dólares usó un precio implícito de 81.400 el kilo; la valuación del Ministerio del Interior para Punta Espinillo, en cambio, cae dentro del rango (El Observador, sobre datos de Aduanas; y Aduanas, "Fueron incautados casi 1.500 kilos de cocaína en procedimiento en el puerto"). ↩︎
UNODC, "Purity of drugs, 2020-2024". ↩︎
UNODC, "Cocaine prices in West and Central Europe, 1990-2024", promedio ponderado ajustado por inflación en euros de 2022. Fuentes declaradas del conjunto: datos ARQ de UNODC, Europol y estimaciones de UNODC. ↩︎
Cámara de Representantes, Comisión Especial de Seguridad y Convivencia, versión taquigráfica N.º 569 de 2026, reunión del 18 de junio de 2026. La versión está publicada sin corregir. En el acta, el ministro atribuye la obligación derogada al "Decreto n.° 317, de 2016"; ese decreto dispone una expropiación para UTE en Florida, y la norma de armas es el Decreto 377/016. ↩︎
Decreto 377/016, de 5 de diciembre de 2016, derogado por el 345/020. Obligaba a entregar "una muestra del material importado" a la Dirección Nacional de Policía Científica, con cantidades detalladas por calibre, y sancionaba: "En caso de incumplimiento de la entrega de la muestra, los importadores no podrán comercializar el producto". "Policía Científica" pasó de siete menciones en ese decreto a una en el vigente, y el registro balístico del 345/020 quedó limitado a "las armas de fuego cortas o de puño, nuevas, que se importen al país". ↩︎
GAFILAT, "Informe de Evaluación Mutua de la República Oriental del Uruguay", cuarta ronda, enero de 2020, 264 páginas. La lista de elementos positivos del marco legal incluye la "Ley 19.210 de inclusión financiera de abril de 2014, que limita el uso de efectivo para adquisiciones de bienes a partir de USD 4.000 dólares y dispone otras medidas relevantes"; el detalle sobre inmuebles y automóviles, en el párrafo 89. ↩︎
CPA Ferrere, "Uruguay: cambios a inclusión financiera implicarán aumentar controles", 21 de abril de 2020. El economista Martín Vallcorba, ex asesor del Ministerio de Economía y Finanzas e impulsor de la ley que la LUC modificó, advirtió en mayo de 2020 que los cambios podían llevar a Uruguay a la lista gris del GAFI y que se eliminaba la norma que impedía fraccionar pagos para eludir los topes. ↩︎
Ley 19.889, de 9 de julio de 2020, artículo 224: "Deróganse los artículos 36, 36 BIS, 39, 40, 41, 41 BIS, 43, 44 y 64 de la Ley N° 19.210". El 36 obligaba a pagar por medios electrónicos toda venta de bienes o servicios de 160.000 UI o más, "cualesquiera sean los sujetos contratantes"; el 39, los alquileres de más de 40 BPC anuales; el 40, la transmisión de derechos sobre inmuebles; el 41, la compra de vehículos motorizados; el 43, el pago de tributos nacionales. El contenido original de cada artículo se consultó en la base de leyes originales de IMPO. ↩︎
Ley 19.210, artículo 35, en su redacción original y en la vigente. El texto original prohibía el efectivo desde 40.000 UI, unos 4.100 dólares en abril de 2020 según la conversión de CPA Ferrere; el vigente lo permite hasta 200.000 UI, cinco veces ese umbral, o hasta el 5 % del valor de la operación con un tope de 450.000 UI, once veces. ↩︎
Senaclaft, "Informe Estadístico 2021-2025", sobre datos de la Memoria Anual de la Unidad de Información y Análisis Financiero del Banco Central. Los reportes recibidos subieron de 816 en 2021 a 1.080 en 2025; los casos elevados a Fiscalía bajaron de 22 a 8. ↩︎
Senaclaft, informe citado, con datos proporcionados por el Poder Judicial: 3 condenas por lavado en 2021, 5 en 2022, 11 en 2023, 8 en 2024 y 13 en 2025. La cifra de condenas por tráfico proviene del conjunto "Drug-related crimes" de UNODC, que declara como origen a la justicia uruguaya; no es la misma publicación y conviene tenerlo presente al compararlas. Esa serie además tiene una inconsistencia en 2022, cuando el patrón se invierte respecto de todos los demás años. ↩︎
GAFILAT, "Informe de Seguimiento de Uruguay", junio de 2026. Uruguay está bajo proceso de Seguimiento Intensificado desde 2019, con nivel moderado de efectividad en los once resultados inmediatos evaluados. El informe lista también 1.040 vehículos y 574 armas de fuego incautados en 2025. ↩︎
Instituto Nacional de Estadística, datos de pobreza 2024, citados en el informe de la comisión consultiva convocada por el PIT-CNT y en la cobertura de prensa. Para 2025 el INE midió 16,6 % de pobreza general y cerca de 30 % en menores de seis años. El organismo advirtió que la nueva canasta de 2017 no es comparable con la serie calculada sobre la canasta de 2006. ↩︎