Marcos Israel convierte la INDDHH en trinchera y Canelones pone el agua en el banquillo
Uruguay no está corto de normas: está lleno de reglas que muerden distinto según quién las cruza y quién las denuncia.
atrapada en una guerra de definición
mientras judicializan a sus defensores
pide tocar exoneraciones
porque el registro está agujereado
Marcos Israel convierte la INDDHH en trinchera y Canelones pone el agua en el banquillo
24 de abril de 2026
La edición de hoy tiene una crueldad bastante nítida: cuando el conflicto toca derechos, agua o memoria, el Estado uruguayo no desaparece; a veces aparece con más filo que protección. En la INDDHH, 17 organizaciones de la sociedad civil, sindicatos, colectivos feministas y grupos judíos antisionistas pidieron la destitución de Marcos Israel luego de que, según denunciaron, negara el genocidio en Gaza, calificara de “noticias falsas” crímenes de guerra ampliamente documentados y empujara desde la institución una agenda que convierte la discusión sobre antisemitismo en una frontera política más que en una defensa de derechos.12
En paralelo, en la Laguna del Cisne, una comisión vecinal que defiende un humedal clave para el agua potable de 78.000 personas fue citada por la fiscalía para dejar de publicar y dejar de denunciar, mientras el emprendimiento inmobiliario de 73 chacras sobre suelo rural sigue empujando la urbanización hacia una zona que el plan Costa de Oro declara de conservación ecosistémica.4 Y, en otro registro, la Uteco del Frente Amplio publicó un mapa fiscal que dice algo incómodo pero útil: Uruguay renuncia a más del 6% del PBI en exoneraciones, el IVA castiga a los de abajo y hay margen para recaudar mejor sin romper la inversión.5
La INDDHH ya no discute una palabra: discute su propio perímetro
El conflicto en torno a Marcos Israel no gira solamente alrededor de la palabra “antisemitismo”. Gira alrededor de quién puede usar una institución de derechos humanos para trazar una equivalencia política, quién define qué crítica se vuelve delito moral y quién queda habilitado a nombrar la violencia cuando la violencia viene de un Estado aliado. El comunicado de las 17 organizaciones lo dice sin rodeos: el convenio con el Observatorio Web del Congreso Judío Latinoamericano, el grupo de trabajo sobre antisemitismo y las declaraciones de Israel no abren protección, abren censura.1
La disputa ya tiene tres frentes simultáneos. Está el proyecto de ley presentado por Conrado Rodríguez y Walter Verri para castigar la negación del Holocausto y las expresiones de antisemitismo; está el grupo de trabajo creado en la propia INDDHH; y está la ofensiva parlamentaria para instalar el tema en clave de control político. La Universidad de la República, además, ya había rechazado en diciembre de 2025 la definición de la IHRA y pedido que Uruguay se corra de esa lógica. O sea: no estamos ante una polémica semántica, sino ante una pelea por el alcance mismo del derecho a disentir cuando la crítica toca a Israel.2
Ahí aparece la novedad material del día. No es solo que haya rechazo; es que el rechazo viene desde un bloque heterogéneo que junta memoria, sindicatos, feminismos, vivienda y solidaridad con Palestina. Cuando esas capas hablan al mismo tiempo, la institución deja de parecer neutral y pasa a verse como lo que es en este caso: un dispositivo disputado, con una dirección que ya no consigue esconder su sesgo detrás de la burocracia.1
Laguna del Cisne: el agua se defiende y el Estado responde con papeles
La historia de la Laguna del Cisne es casi una inversión completa del sentido común administrativo. Un humedal que abastece de agua potable a 78.000 personas desde Salinas hasta Parque del Plata está protegido por el plan Costa de Oro, que lo declara zona de conservación y exige producción agroecológica; sin embargo, el emprendimiento “Laguna del Cisne Reserva de Chacras” proyecta 73 lotes de tres hectáreas, el plano ya fue aprobado por Catastro y el desarrollador ya vendió chacras.4
Mientras eso avanza, la fiscal Stella Alciaturi citó a integrantes de la Comisión en Defensa de la Laguna del Cisne y el Yasyrí para que cesen publicaciones y carteles “realizando difamación e injurias”, bajo apercibimiento de proceso penal.4 La escena es obscena por su simetría: el emprendimiento que tensiona una fuente de agua esencial sigue su curso administrativo, y quienes lo frenan terminan absorbidos por el expediente penal. El Estado no está ausente; está eligiendo con precisión a quién le pone la firma y a quién le pone el miedo.4
En agosto de 2025, además, el Ministerio de Ambiente ordenó que los responsables del emprendimiento cesaran toda actividad de urbanización. Si esa orden no produjo efecto visible, el problema ya no es técnico sino político: hay una cadena de decisiones, desde Canelones hasta Catastro, que habilita una urbanización donde la normativa la restringe. La laguna no perdió protección por accidente; la perdió por acumulación de permisos, omisiones y una voluntad institucional que mira para otro lado cuando el negocio empuja.4
La Uteco abre la cuenta larga que el país viene pateando
El documento de la Uteco no propone una revolución fiscal, pero sí algo más importante: saca del tabú la idea de que Uruguay recauda poco y renuncia demasiado. Según el texto, las exoneraciones y renuncias fiscales superan el 6% del PBI, el IVA es regresivo, el impuesto al patrimonio es bajo y no progresivo, no existe impuesto a la herencia, y el FMI estima que solo eliminando algunas exoneraciones podría recuperarse al menos 0,5% del producto.5
Ese no es un detalle contable; es una discusión sobre quién subsidia a quién. La Uteco habla de un país con margen para mejorar recaudación sin dañar inversión, y al mismo tiempo el gobierno lanza el Diálogo hacia una Estrategia Nacional de Desarrollo con OPP, ANDE, PIT-CNT, la CCE y un comité académico. O sea: el largo plazo ya tiene mesa, pero todavía no tiene conflicto resuelto sobre cómo se distribuye el costo de llegar ahí.5
La frase que ordena esta parte es simple: el Estado uruguayo sabe pensar en horizonte, pero todavía no sabe convertir ese horizonte en una estructura menos desigual de financiamiento. Mientras la INDDHH se vuelve un campo de batalla y la Laguna del Cisne un expediente, la política económica parece decir que hay margen para dejar de regalar renta. La pregunta es si hay voluntad para tocarla.5
Salud mental: cuando el sistema no registra, no cuida
El informe de la INDDHH sobre internaciones involuntarias vuelve a mostrar una maquinaria con demasiados agujeros. En el primer semestre de 2025 hubo 929 notificaciones, de las cuales el 74,8% fueron internaciones involuntarias; dos mujeres murieron bajo internación prolongada, una en una clínica contratada por Vilardebó y otra en una institución privada, y el formulario que debía documentar el caso ni siquiera precisaba plazos claros de alta.6
Pero el dato más grave es el subregistro. No hubo una sola notificación desde centros del INAU, pese a que la propia presidenta del organismo confirmó luego dos muertes en 2026 en ese ámbito; además, solo 4 de 144 servicios existentes cumplen todos los requisitos de habilitación, y los formularios no permiten reconstruir bien ni identidad de género, ni discapacidad, ni pertenencia étnico-racial, ni apoyos comunitarios.6 El sistema no está apenas desordenado: está viendo mal. Y cuando un sistema ve mal, protege peor.6
Acá está el cruce de todo el día. La misma institucionalidad que puede ser rápida para disciplinar a defensores de un humedal o para entramar una disputa sobre antisemitismo en la INDDHH se vuelve opaca cuando tiene que registrar internaciones, muertes y habilitaciones de servicios. No faltan sellos; falta una idea igual de fuerte sobre para quién trabaja cada sello.6
El patrón de la jornada no es la ausencia del Estado, sino su selectividad. Donde hay disputa política, propiedad o definición geopolítica, la máquina se activa. Donde hay agua, cuidado o salud mental, la misma máquina se fragmenta, se demora o directamente no mira. Uruguay no está sin instituciones; está lleno de instituciones que operan con distinta dureza según el lado de la línea donde caiga el cuerpo.456
Fuentes
- Comunicado de organizaciones de la sociedad civil. Brecha, 21 abril 2026.
- Ante la ofensiva de los amigos de Israel. Brecha, 24 abril 2026.
- Contra el antisemitismo y toda forma de discriminación. Brecha, 24 abril 2026.
- Cisne negro. Brecha, 24 abril 2026.
- Dos temas entrelazados. Brecha, 24 abril 2026.
- Punto ciego. Brecha, 24 abril 2026.